lunes, 11 de junio de 2012

El complejo de Peter Pan


Cuando mi amiga Rosa me propuso participar en este blog no me lo pensé ni un momento. Mis frecuentes salidas a correr por la playa suelen estar acompañadas por un ejercicio prolongado de reflexiones sobre el mundo y la sociedad, asi que no me pareció mal del todo escupir y nó solo sudar todos estos pensamientos.
Hace casi 10 años –cómo pasa el tiempo!- que regresé a España desde un país del Norte de Europa con el deseo de que mis hijos crecieran como españoles, con la alegría, el calor familiar y la sociabilidad que nos caracteriza. Muchas veces, sobre todo en los últimos años, harta de ver tanto mamoneo e incompetencia en mi país, me he arrepentido de esta decisión y he llegado a pensar si, al hacerles españoles, no gasté a mis hijos la gran putada de sus vidas.  Ahora, despues de algunos días en la prestigiosa Universidad de Berkeley a la que vengo de sabático me ha sorprendido ver a los estudiantes comiendo solos y he recordado con nostalgia cómo en mi grupo de investigación nos apretamos lo que sea para caber 15 en un mesa de la cantina del Centro. ¿Cómo combinar lo mejor de los dos mundos?

Viendo a mi país estos años, y comparándole irremediablemente con aquél en el que viví otros tantos, he intentado entender por qué nos va como nos va y por qué hemos llegado a dónde estamos. Qué nos falta y qué nos sobra, y qué tenemos tambien. La conclusión a la que llegué muchas veces es similar: síndrome de Peter Pan, como sociedad estamos en la preadolescencia, necesitamos madurar, hacernos mayores socialmente. Einstein definía la madurez como el momento en que empieza a precuparnos más más los demás que uno mismo. También nos asemejo al país del Lazarillo de Tormes, de la picaresca y los listillos. Estos días anda una petición por internet, para pedir la investigación parlamentaria sobre BANKIA. Creo que esta iniciativa es importante –y que los responsables paguen- no sólo por una cuestión de justicia o de venganza, sino por el entendimiento de que la reponsabilidad social es un valor sobre el que se construye una sociedad madura y por tanto la irresponsabilidad social ha de ser absolutamente reprobada, como lo es la violencia de género, el trabajo infantil o el tráfico de personas, igual. Tolerancia cero. Seguro que un castigo a los banqueros irresponsables bajaría la prima de riesgo. Eso da credibilidad, más que haya de nuevo dinero para gastarse. Pero lo de la responsabilidad social se consigue desde abajo, difícil va a ser que nuestros dirigenes asuman sus responsabilidades cuando ese valor no está impregnado en la vida de sus conciudadanos. Y hay miles de ejemplos que parecen irrelevantes y marcan diferencias entre Norte y Sur. La complacencia ante el del taller que te trabaja sin factura, o el primo que truca el contador de la luz, o el que cobra el paro y trabaja a la vez. Por no decir el que vota al corrupto porque “total, todos roban y si pudiera yo tambien lo haría”. Recuerdo una conversación con un colega italiano que me explicaba cómo era possible que Berlusconi sacara las leyes en su favor personal. “Compra al 51% de los parlamentarios”. Pensé que no me sorprendía que los italianos furean tan sobornables y que entonces tenían acorde con lo que eran. ¿Nos hace reflexionar?

No hay comentarios:

Publicar un comentario